El buenismo que no el bueno. Bono se debe pensar que dado que su apellido tiene posiblemente la misma etimología, se puede hacer el santo y ya está. Y esto porque lo cuento, pues simplemente por lo siguiente: "Los valores cristianos son un buen camino para renovar el socialismo"
Esto lo ha dicho en el acto de apertura del Congreso de la Liga Internacional de Socialistas Religiosos, celebrado en Córdoba, donde además ha dicho que "no se trata de cristianizar al partido socialista, sino de encontrar juntos respuestas para resolver problemas que son intolerables en la sociedad actual". (fuente Libertad Digital)
Es curioso , pero nunca pude pensar que hubiera socialistas religiosos. Que en su origen los hubiera no digo que no, pero ahora que se insulta al Papa y a los católicos y que lo mas bonito que se nos dice es fascista intolerante, ahora que se adoctrina a nuestros hijos con valores contrarios a la religión, incluidos el Islam y el Judaismo, ahora que se nos persigue sin piedad y, aunque todavia poco, se vuelve a atacar iglesias, ahora, no pueden existir socialistas religiosos.
Siendo esto así sólo se me ocurre que lo que quiere Bono, lo que de verdad anhela es que ya que ZP no puede llegar al Nobel de la Obamaz, a lo mejor puede conseguir que el Santo Padre, atendiendo a que en la infinita misericordia de Nuestro Señor este seguramente le perdonará su infinita ristra de pecados, lo elevara a los altares cononizandolo como San ZP de Leon, Aliado de Civilizaciones y Padre santo y amoroso..... etc. que se jeringue Obama que ZP es mas mejor y mas gueno y mas toooo.
También se podria pensar que su intencionalidad es conseguir que los pobres credulos de este pais piensen que siendo sociatas no van al inferno... mentirusco, se vande cabeza.
Esta actitud me recuerda uno de los mejores pasajes del maravilloso libro de Giovanni Guareschi, "La vuelta de Don Camilo" y que ya publique anteriormente en otro foro, y que por su interes reproduzco en estas líneas:
- Un lobo feroz recorriendo hambriento los campos, llegó a un prado cercado por una valla altísima de red metálica. Y, dentro del recinto, pacían tranquilas las ovejitas. El lobo recorrió todo el cercado para descubrir alguna malla que por casualidad se hubiera aflojado en la red, pero no encontró ningún agujero. Cavó con las patas para intentar hacer un hoyo en la tierra y pasar bajo la red, pero todo esfuerzo fue vano. Probó saltar la red, pero no conseguía llegar siquiera a mitad de ella. Entonces se presentó en la puerta del recinto y gritó: "¡Paz! ¡Paz! ¡Todos somos criaturas de Dios y debemos vivir según las leyes de Dios! Las ovejitas se acercaron, y entonces el lobo dijo con voz inspirada: "¡Viva la legalidad! ¡Acabe de una vez el reinado de la violencia! ¡Hagamos una tregua!" "¡Bien!" contestaron las ovejitas. "¡Hagamos una tregua!" Y volvieron tranquilamente a comer el pastito. El lobo se acostó delante de la puerta del recinto, muy buenito y allí se quedó entreteniéndose en cantar alegremente. De vez en cuando se alzaba e iba a comer el pasto que estaba al pie de la red metálica. "¡Uh, mira qué cosa!", dijeron asombradas las ovejas. ¡También él come el pasto como nosotros! Nunca nos habían dicho que los lobos comen pasto". "¡Yo no soy un lobo!, contestó el lobo. Yo soy una oveja como ustedes. Una oveja de otra raza". Luego explicó que las ovejas de todas las razas debieran unirse, hacer causa común. "¿Por qué?, dijo al fin. ¿Por qué no fundamos un Frente Ovino Democrático? Yo acepto con gusto, y aunque la idea no es mía, no pretendo ningún puesto de mando. Es hora de unirse para hacer causa común contra el común enemigo que nos esquila, nos roba la leche y después nos manda al matadero". "¡Qué bien habla!, observaron algunas ovejas. ¡Hay que hacer causa común!" Y adhirieron al Frente Ovino Democrático, y un buen día abrieron la puerta al lobo, que entró en el cercado, y volviéndose jefe del pequeño rebaño, empezó, en nombre de la Idea, la depuración de todas las ovejas antidemocráticas, y las primeras que cayeron bajo sus colmillos fueron naturalmente las que le habían abierto la puerta. Al fin la obra de depuración concluyó, y cuando no quedó ni una oveja, el lobo exclamó triunfalmente: "¡Mirad por fin a todo el pueblo unido y acorde! ¡Vamos a democratizar otro rebaño!" Don Camilo contó esta fabulita justamente el día en que Pepón constituyó en el pueblo el Frente Popular Democrático, y Pepón juzgó la fabulita "difamatoria y provocativa", y empezó una intensa obra de propaganda contra el clero, "puesto al servicio de la causa de los explotadores nacionales y extranjeros". Naturalmente, don Camilo replicó y la atmósfera empezó a hacerse pesada.
Fiaros hombres de buena voluntad y caereis en sus garras..........
